Caso real de biodescodificación: cuando un perro se tambalea al caminar y pierde el equilibrio

Caso real de biodescodificación:
cuando un perro se tambalea al caminar y pierde el equilibrio

Biodescodificación para animales

En este vídeo, Ariadna cuenta cómo llegó a mí por Gibson, su perro, que se tambaleaba al caminar y perdía el equilibrio. Lo que empezó como una preocupación por él, terminó abriendo un proceso mucho más profundo para ella.

Hay una frase del testimonio que resume muy bien lo que ocurrió:

“He trabajado en mí y cuando me sané yo, él sanó inmediatamente.”

En él te enseño hasta dónde puede llegar un animal cuando su persona se atreve a mirar lo que él le está mostrando.

En este caso real verás

Si tu perro se tambalea al caminar, pierde el equilibrio, tropieza o incluso se cae de lado, entiendo perfectamente que se te encoja el corazón.

Porque no es lo mismo ver que tu perro cojea un poco, o que está más cansado de lo normal, que verle caminar como si no pudiera sostenerse bien.

A veces parece que va borracho.
A veces se va hacia un lado.
A veces intenta levantarse y no coordina.
A veces se cae.

Y tú, mientras tanto, sólo puedes pensar: “¿Qué le está pasando?

 

En este artículo quiero hablarte de Gibson, el perro de Ariadna.

Gibson se tambaleaba al caminar, perdía el equilibrio y se caía. Cuando Ariadna llegó a mí, ya tenía un diagnóstico veterinario y un tratamiento pautado.

Pero Ariadna sentía que había algo más. Algo que no tenía que ver sólo con mirar el síntoma físico, sino con entender qué estaba mostrando Gibson a través de lo que le pasaba.

Y ahí fue donde empezamos a trabajar desde la biodescodificación para animales.

Mi perro se tambalea y pierde el equilibrio: lo primero es mirar la parte física

Cuando un perro se tambalea y pierde el equilibrio, hay una parte física que siempre hay que mirar.

Puede haber una alteración neurológica, un problema vestibular, una infección de oído, una intoxicación, un tumor en el cerebro, un traumatismo, dolor, debilidad, problemas en la columna, edad avanzada o muchas otras causas posibles.

A veces se habla de ataxia en perros, que es una falta de coordinación en el movimiento. En palabras sencillas: el cuerpo del perro no responde con la estabilidad y precisión que debería.

Por eso, si tu perro se tambalea al caminar, se cae para los lados, tropieza, no puede caminar bien, tiene vómitos, inclina la cabeza, mueve los ojos de forma extraña, arrastra las patas o pierde fuerza de repente, lo primero es contactar con tu veterinario.

Porque cuando un perro no camina bien, hay que saber qué está pasando en su cuerpo.

En estos momentos no te recomiendo buscar remedios caseros para la ataxia en perros, ni de probar suplementos, medicamentos o soluciones por tu cuenta. Primero hay que saber qué está ocurriendo y qué necesita tu animal a nivel físico.

En el caso de Gibson, esa parte ya estaba atendida. Ariadna llegó a mí porque, aun teniendo diagnóstico y tratamiento, sentía que faltaba mirar algo más.

Y ese es mi enfoque. Una vez que el cuerpo de tu animal está atendido, es cuando subes un escalón y te preguntas: ¿Y si además hay una raíz emocional que también necesita ser mirada?
Ahí es donde entra mi trabajo.

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Qué puede significar que un perro se tambalee al caminar

Cuando ves que tu perro empieza a caminar raro, no siempre sabes cómo explicarlo.

No es exactamente una cojera.
No es sólo cansancio.
No es que “camine un poco diferente”.
Es otra cosa.

Puede que se tambalee al andar, que se vaya de lado, que tropiece con facilidad o que pierda el equilibrio en las patas traseras. A veces intenta levantarse y no coordina. Otras veces se cae de repente, parece desorientado, no puede caminar como antes o incluso se tambalea y vomita.

Todo eso son señales que conviene observar con calma.

No es lo mismo que un perro se tambalee después de levantarse de dormir, que lo haga de forma repentina y no pueda sostenerse. No es lo mismo que sea un perro mayor con debilidad progresiva, que un perro joven que de golpe empieza a caminar como si estuviera borracho.

Tampoco es lo mismo un perro que se tambalea pero está consciente y come, que un perro que además vomita, tiene dolor, no reacciona bien, ladea la cabeza o no puede ponerse en pie.

Por eso, antes de abrir cualquier otra mirada, hay que ver qué está pasando en su cuerpo.

Y cuando esa parte ya está mirada, como pasaba con Gibson, puede abrirse otra pregunta:
¿Y si mi perro no sólo está mostrando un síntoma físico, sino también algo que tiene que ver conmigo y con nuestro vínculo?

Esta pregunta no niega lo físico.
Lo amplía.

Te permite mirar otra capa.

La capa que yo trabajo cada día con animales enfermos o con problemas de conducta: la raíz emocional que el animal puede estar reflejando de su persona.

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Qué le pasaba a Gibson cuando Ariadna llegó a mí

Gibson caminaba mal.

Se tambaleaba.
Perdía el equilibrio.
Se caía.

Ariadna ya había hecho una parte importante del camino: había acudido al veterinario, tenía un diagnóstico y estaba acompañando a Gibson con el tratamiento correspondiente.

Pero dentro de ella había una sensación muy clara: “Aquí hay algo más.”

Y esto lo veo muchas veces.

Personas que aman profundamente a su animal, que ya han hecho pruebas, que siguen tratamientos, que observan cada cambio, que están pendientes de cada síntoma… y aun así sienten que hay una pieza que todavía no han encontrado.

No porque estén haciendo poco.
Sino porque quizá sólo están mirando una parte del mapa.

En mi trabajo con biodescodificación en perros y otros animales, no miro al animal como un cuerpo aislado. Lo miro dentro del vínculo que tiene con su persona.

Porque muchas veces el animal no está expresando sólo algo suyo.
Está mostrando algo que pertenece al sistema emocional que comparte contigo.

Y esto no va de culpa.
Esto va de responsabilidad amorosa.

Porque lo que veo una y otra vez en sesión es que los animales muestran con mucha claridad aquello que su persona necesita mirar, ordenar, mover o sanar.

Y en el caso de Ariadna, Gibson fue muy claro.

Ella lo dice en el vídeo con sus palabras: “He podido entender lo que él quería de mí.”

Esta frase, para mí, es la clave de todo el caso.

Porque Ariadna no se quedó sólo en: “¿Qué le pasa a Gibson?

Pudo abrir otra pregunta: “¿Qué me está pidiendo Gibson con esto que le pasa?

Y ahí empezó el cambio.

Biodescodificación para animales: mirar la raíz emocional de lo que muestra tu animal

Trabajo desde la biodescodificación para animales, la comunicación telepática animal y la sanación emocional energética.

Dicho de forma sencilla: doy voz a tu animal para saber qué le pasa, de quién viene la emoción que está expresando y cómo necesita que le ayudes.

Y después no me quedo en “qué bonito lo que ha dicho tu perro”.

Porque saberlo no basta, hay que hacer algo con eso para que puedan haber cambios, ahí es donde te acompaño con sanación emocional energética.

Y sí, trabajo contigo, no “sobre” tu animal. Porque en la mayoría de los casos que acompaño, el animal está mostrando algo que tiene mucho que ver con la persona con la que convive. Una emoción bloqueada, un patrón repetido, una carga, un miedo, una forma de sostener la vida, una dificultad para poner límites, una pérdida, una culpa, una exigencia, una renuncia a una misma.

Cada caso es distinto.

Pero la dirección suele ser la misma: para ayudar a tu animal, necesitas mirar qué está señalando en ti.

Cuando algo emocional ya ha pasado al cuerpo, el cuerpo también necesita ser atendido. Por eso, si tu perro se tambalea y pierde el equilibrio, si hay una posible ataxia, un problema neurológico, una enfermedad vestibular, dolor o cualquier otro diagnóstico, esa información forma parte del camino.

Y desde ahí, subimos un escalón.

Miramos qué está expresando el cuerpo de tu animal dentro del vínculo contigo.

En el caso de Gibson, Ariadna ya tenía la parte física acompañada. Lo que hicimos fue mirar qué estaba expresando Gibson y qué necesitaba mover ella para ayudarle desde el vínculo.

Y eso fue lo que transformó el proceso.

Qué entendió Ariadna gracias a Gibson

Ariadna llegó por Gibson.
Pero el proceso la llevó a ella.

Esto pasa mucho.

Una persona llega diciendo: “Quiero ayudar a mi perro.”

Y en realidad su animal le abre una puerta enorme hacia algo que ella misma necesitaba mirar desde hacía tiempo.

En el testimonio, Ariadna dice:
“Mi experiencia con Neus ha sido muy enriquecedora para mí. Me ha puesto como en una guía de situaciones que yo ya tenía como un poco olvidadas.”

Esto es muy importante.

Porque a veces el animal no muestra algo evidente de ayer por la tarde.
A veces señala algo antiguo.
Algo que se quedó guardado.
Algo que la persona había apartado para poder seguir funcionando.
Algo que parecía olvidado, pero que seguía teniendo peso.

Y el animal, desde ese vínculo tan profundo que tiene contigo, lo pone delante.

No con palabras humanas.
A veces lo pone con una conducta.
A veces con un síntoma.
A veces con una enfermedad.
A veces con algo que te obliga a parar y mirar.

En el caso de Gibson, su cuerpo estaba mostrando algo que Ariadna necesitaba atender en ella.

Y ella lo hizo.

No desde “todo es culpa mía”.

Sino desde una responsabilidad mucho más bonita:
Si mi perro me está mostrando esto, voy a escuchar qué necesita de mí.”

Ella misma lo dice: “He podido entender lo que él quería de mí.”

Y después viene la parte que más fuerza tiene del testimonio:
“He trabajado en mí y cuando me sané yo, él sanó inmediatamente.”

Cada animal es único, y cada diagnóstico y cada persona llegan en un punto distinto. En el caso de Ariadna, cuando ella pudo mirar y mover lo que Gibson le estaba mostrando, el cambio en él fue impresionante.

Y eso no sólo se notó en Gibson.
También se notó en ella.

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Qué cambió cuando Ariadna empezó a trabajar en ella

Ariadna no cuenta el proceso como algo superficial.

No dice: “hice una sesión y ya está”.

Dice algo mucho más real:
“Ha sido un proceso.”

Y también dice:
“A veces duele tomar cartas en el asunto.”

Esta frase me parece preciosa porque explica muy bien lo que pasa cuando un animal te muestra algo importante.

Al principio, Ariadna llegó por Gibson. Por esa preocupación que aparece cuando ves que tu perro no está bien y quieres ayudarle como sea.

Pero en el proceso empezó a pasar algo más.

Ariadna empezó a entender que Gibson no sólo necesitaba que le miraran a él. También necesitaba que ella se mirara.

Y eso no siempre es cómodo.

Porque a veces tu animal te pone delante algo que tú habías apartado. Algo que quizá ya tenías “olvidado”, como dice ella en el vídeo. Algo que no estabas mirando de frente, pero que seguía teniendo peso dentro de ti.

Cuando Ariadna pudo escuchar qué le estaba pidiendo Gibson, dejó de colocarse sólo en el lugar de la preocupación y empezó a moverse.

Empezó a trabajar en ella.
Empezó a tomar cartas en el asunto.

Y ahí llegó el cambio.

Ella lo expresa con una claridad enorme:
“He trabajado en mí y cuando me sané yo, él sanó inmediatamente.”

Cada animal es único, y cada diagnóstico y cada persona llegan en un punto distinto. En el caso de Ariadna, cuando ella pudo mirar y mover lo que Gibson le estaba mostrando, el cambio en él fue impresionante.

Pero lo bonito de este caso es que no cambió sólo Gibson.
También cambió Ariadna.

En el testimonio cuenta que terminó el proceso sintiéndose más tranquila, más en paz y más enfocada en ella y en sus proyectos.

Y esto para mí es muy importante.

Porque muchas veces tu animal no viene sólo a que le salves.

Viene a recordarte que tú también importas.
Que no puedes vivir siempre fuera de ti.
Que no puedes olvidarte de ti.
Que no puedes seguir sosteniendo todo como si tu cuerpo, tu alma y tu vida no contaran.

Gibson fue el motivo por el que Ariadna empezó.
Pero el proceso también la llevó de vuelta a ella.

Y cuando ella volvió a sí misma, Gibson pudo dejar de mostrarle aquello a través de su cuerpo.

Qué enseña este caso si tu perro se tambalea, se cae o camina de lado

Si tu perro se tambalea al caminar, pierde el equilibrio o se cae, este artículo no pretende decirte que todos los casos son iguales.

No lo son.

Hay perros que se tambalean por una infección de oído.
Otros por un problema neurológico.
Otros por una intoxicación.
Otros por dolor.
Otros por edad.
Otros por enfermedades que afectan a la coordinación.
Otros por diagnósticos complejos.

Por eso, primero mira qué está pasando en su cuerpo.

Y si esa parte ya está atendida, si ya tienes diagnóstico, si ya hay tratamiento, y aun así sientes que falta algo, quizá tu pregunta no sea sólo:
¿Qué tiene mi perro?

Quizá también sea: “¿Qué me está mostrando mi perro?

Esta pregunta lo cambia todo.

Porque te saca del lugar de espectadora impotente y te lleva a un lugar mucho más activo.

No para que cargues con culpa, sino para que recuperes poder de cambio.

En la biodescodificación enfermedades en animales, el síntoma físico no se mira como algo aislado del vínculo. Se mira como una información que puede estar hablando de una emoción bloqueada, de una carga o de un patrón que el animal expresa en su cuerpo.

Y cuando esa información se entiende y se mueve, pueden empezar a pasar cosas.

A veces el cambio es físico.
A veces es emocional.
A veces el animal se estabiliza.
A veces mejora su energía.
A veces cambia su mirada.
A veces descansa mejor.
A veces el síntoma se mueve.

En el caso de Ariadna y Gibson, el cambio fue enorme.

Y por eso este testimonio tiene tanto valor.

Porque no habla de teoría.

Habla de una mujer que llegó preocupada por su perro, se atrevió a mirar lo que él le mostraba, trabajó en ella y vio cómo Gibson cambiaba.

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Si tu perro ya tiene diagnóstico, también puedes mirar la raíz emocional

A veces me llegan personas que me dicen: “Pero Neus, mi perro ya tiene diagnóstico.”

Y para mí eso no es un problema.
Al contrario.
Nos da información.

Porque no se trata de elegir entre una cosa u otra. Se trata de mirar el proceso completo.

El diagnóstico nos habla de cómo se está expresando el cuerpo.
El vínculo nos puede mostrar qué hay detrás.
Y tu animal puede enseñarnos qué necesita de ti para dejar de sostener lo que está mostrando.

Son capas distintas de una misma realidad.

Por eso, cuando un animal ya tiene diagnóstico, el proceso puede ser muy profundo. Sabemos qué está expresando el cuerpo y podemos preguntar qué raíz emocional hay detrás desde la comunicación con tu animal.

En mis sesiones, no trabajo con una plantilla genérica.

No hago “biodescodificación de ataxia en perros” como si todos los perros que se tambalean estuvieran mostrando lo mismo.

Eso sería absurdo.

Gibson no es todos los perros.
Ariadna no es todas las personas.
Tu animal no es Gibson.
Y tú no eres Ariadna.

Por eso escucho a tu animal.

Porque es él quien dice qué le pasa, de quién viene y cómo necesita que le ayudes.

Después, contigo, aterrizamos esa información en pasos concretos y te voy guiando a medida que avanzas en el proceso.

No para que te vayas con una frase bonita y sigas igual.

Porque el cambio no ocurre sólo por saber.
Ocurre cuando tú haces algo con eso que sabes.

Ariadna lo hizo.
Y Gibson lo notó.

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Qué puedes hacer si sientes que tu animal te está mostrando algo

Una vez tengas atendida la parte física con tu veterinario, abre otra mirada y pregúntate:

¿Qué estaba pasando en mi vida cuando esto empezó?
¿Qué emoción llevo tiempo sosteniendo?
¿Qué situación no estoy queriendo mirar?
¿Qué me remueve de forma especial ver así a mi animal?
¿Qué siento que él me está pidiendo?

No busques responder perfecto.
No se trata de acertar.
Se trata de empezar a escuchar.
Y tu animal lo nota.

Porque tu animal no vive separado de ti.

Tu animal te lee.
Te siente.
Te acompaña.
Te refleja.
Te espera.
Y muchas veces sostiene más de lo que imaginas.

Por eso en mi trabajo digo tanto que tu animal no es sólo “un perro”, “un gato” o “un compañero peludo”.

Tu animal es tu Guía.

Y cuando enferma o cambia su conducta, no sólo está fallando algo.

También puede estar abriéndose una puerta.

El caso de Gibson no va sólo de equilibrio

Este caso podría contarse de una forma muy simple:
Gibson se tambaleaba, Ariadna hizo un proceso y Gibson mejoró.

Pero para mí sería quedarse corta.

Porque lo importante no es sólo que Gibson cambiara.
Lo importante es que Ariadna entendió qué le estaba pidiendo.

Y cuando lo entendió, tomó cartas en el asunto.

Aunque doliera.
Aunque removiera.
Aunque le llevara a mirar cosas que tenía olvidadas.
Aunque no fuera el camino más cómodo.

Y Ariadna lo hizo.

Por eso hoy habla de estar más tranquila, más en paz, más enfocada en ella y en sus proyectos.

No porque Gibson “fuera un problema” que había que solucionar.

Sino porque fue el mensajero que le mostró algo que ella necesitaba recuperar en sí misma.

Y cuando ella se movió, él también pudo moverse.

Esto es lo que veo una y otra vez en la biodescodificación para animales.

El animal muestra.
La persona mira.
La persona cambia.
Y el animal responde.

No siempre de la misma forma.
No siempre al mismo ritmo.

Pero cuando la persona se implica de verdad, el vínculo empieza a ordenarse.

Y desde ahí pueden pasar cosas muy profundas.

¿Quieres entender qué le está pasando realmente a tu animal?

Si te has preguntado alguna vez si lo que le pasa a tu animal tiene algo que ver contigo, puedes empezar por aquí.

Te dejo un audio gratuito para que abras esta mirada y empieces a entender qué podría estar mostrándote tu animal con su enfermedad.

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Hola, soy Neus Alcoverro

Soy terapeuta en biodescodificación consciente para animales enfermos o con problemas de conducta.

Utilizo la comunicación telepática animal para saber qué le pasa a tu animal, de quién le viene y cómo necesita que le ayudes.

Y te acompaño trabajando contigo con sanación emocional, porque en la inmensa mayoría de casos la raíz de lo que él expresa está en el vínculo que os une.

Si quieres conocerme mejor, clica aquí

Neus Alcoverro Biodescodificadora para Animales [Comunicadora animal y sanadora emocional energética]

Hola, soy Neus Alcoverro

Soy terapeuta en biodescodificación consciente para animales enfermos o con problemas de conducta.

Utilizo la comunicación telepática animal para saber qué le pasa a tu animal, de quién le viene y cómo necesita que le ayudes.

Y te acompaño trabajando contigo con sanación emocional, porque en la inmensa mayoría de casos la raíz de lo que él expresa está en el vínculo que os une.

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Neus Alcoverro Giner © 2023